OSNJ interpreta a Bruckner y Beethoven


Un imperdible programa ofrecerá la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil en su sexto concierto de la Temporada 2010, en el Teatro Nescafé de las Artes (Manuel Montt 035), el martes 31 de agosto, a las 19:30 horas. Bajo la dirección del maestro Felipe Hidalgo, los jóvenes músicos interpretarán el Concierto para Violín de Ludwig van Beethoven, con Marcelo González como solista; y la Sinfonía N°4 "Romántica" de Anton Bruckner.

Marcelo González Echazú, quien desde 2009 es instructor de violines y cuerdas de la Sinfónica Nacional Juvenil, es Concertista de los Segundos Violines de la Sinfónica de Chile desde 1996. Se tituló de Intérprete en violín y viola, en el Peabody Institute of Music de la Universidad de Johns Hopkins, en Estados Unidos. En Chile estudió con Fernando Asaldi y Sergio Prieto. En su repertorio destacan Introducción y Rondó Caprichoso de C. Saint-Saenz; Concierto para Violín en Mi menor de F. Mendelssohn, Concierto para Violín de J. Sibelius, Concierto para Violín de A. Glazunov.

Beethoven compuso el Concierto para Violín entre 1804 y 1807, años en los que asombraba al mundo con obras como la Sonata Appassionata, Fidelio, las Oberturas Leonora, las Sinfonías 4, 5, y 6, el Concierto en sol mayor para piano y los tres Cuartetos Rasoumovsky. Esta obra, una de las obras más brillantes del repertorio, fue escrita para el joven violinista vienés Franz Clement, quien lo estrenó en diciembre de 1806 en el Theater an der Wien y de cuya orquesta era director.

La obra, como muchas piezas maestras de la época, no tuvo buena recepción por parte de los espectadores, y el concierto fue ejecutado pocas veces durante las décadas siguientes. Se ejecutaría nuevamente en 1844, 17 años después de la muerte de Beethoven, interpretada por Joseph Joachim y con la orquesta dirigida por Félix Mendelssohn. Desde entonces, el éxito es rotundo.

La Sinfonía n° 4 de Bruckner, llamada "Romántica", es una de las obras más célebres del compositor austríaco, quien la dedicó al Príncipe de Hohenlohe-Schillingsfürst. Bruckner comenzó a escribirla en 1874, pero la revisó por completo después de componer la Quinta Sinfonía. En 1880 el autor le cambió el último movimiento, tras de lo cual fue estrenada en Viena el 20 de febrero de 1881. Es una de las piezas más interpretadas de Bruckner y la preferida del público que sigue su obra. Bruckner, aparte de ser un romántico, tenía una relación muy estrecha con Dios. Frases y formas musicales extensas, temas muy elaborados y notas sostenidas que exigen gran resistencia y concentración por parte de los ejecutantes son los elementos que distinguen esta Sinfonía.

Teatro Nescafé de las Artes, martes 31 de agosto, 19;30 horas.

ENTRADA LIBERADA